Son dos máquinas distintas y confundirlas sale caro. Aquí está la diferencia en criollo, con el criterio para elegir sin equivocarse.
El sapo golpea hacia abajo y compacta profundo en poco ancho. La rana vibra y compacta ancho pero superficial. Si la zanja es angosta y el relleno es hondo, va sapo. Si el área es amplia y la capa es delgada, va rana.
Suena simple, pero es el error más caro de la obra liviana: un equipo mal elegido no se nota el primer día, se nota cuando el ensayo de densidad no da y hay que levantar la capa completa.
Es el que brinca. Un pistón golpea la zapata contra el suelo entre 600 y 700 veces por minuto, y esa energía viaja hacia abajo. Por eso compacta capas gruesas — de 30 a 40 cm por pasada según el material — en un ancho de apenas 25 a 33 cm.
Va en: zanjas de tubería y acometidas, relleno alrededor de fundaciones, bacheo, espacios donde no cabe nada más ancho, y sobre todo en suelos cohesivos — arcillas y limos, que son los que más problema dan en obra venezolana.
No va en: superficies grandes, porque avanza lento y en 28 cm de ancho no se cubre un patio; ni sobre adoquín o asfalto terminado, porque el golpe marca.
Es la de plancha plana que avanza vibrando. La fuerza es centrífuga y se reparte en toda la superficie de la plancha, así que cubre mucho más ancho — de 40 a 70 cm — pero la energía llega menos profundo: de 20 a 30 cm por capa.
Va en: bases y sub-bases granulares, granzón, arena, aceras, estacionamientos, asiento de adoquines y bloques, y trabajos de reposición de asfalto.
No va en: arcilla húmeda, donde la plancha se pega y termina amasando el material en vez de compactarlo.
Un detalle que decide compras: las reversibles avanzan y retroceden sin girar el equipo. En zanja eso no es un lujo, es lo que permite trabajar sin sacar la máquina cada dos metros.
Si al apretarlo con la mano se moldea y queda pegado, es cohesivo: sapo. Si se desmorona entre los dedos, es granular: rana. Es la prueba de campo de toda la vida y no falla para elegir equipo.
Más de 30 cm por capa pide sapo. Menos de 25 cm y el trabajo lo hace la rana, más rápido.
Menos de 40 cm libres, solo entra el sapo. Más de un metro, la rana rinde el triple.
Es lo más común: sapo para las zanjas de instalaciones y rana para las bases y el piso. No es que uno sustituya al otro, es que hacen trabajos distintos. La mayoría de las cuadrillas que compran bien terminan con los dos.
El más fuerte de la gama, con 29,9 kN de golpe y motor diésel Yanmar. Para relleno de zanja profunda y trabajo continuo donde conseguir gasolina de calidad es un problema.
Cotizar20,9 kN de golpe en solo 70 kg, con motor Honda GXR120 hecho para trabajar inclinado sin perder lubricación. El equilibrio más común en obras de tubería y acometidas.
CotizarReversible de 208 kg con cambio de marcha hidráulico sin escalas: avanza y retrocede sin girar el equipo, lo que la hace rápida en zanja ancha y en bases.
Cotizar42 kN con motor Yanmar refrigerado por aire. El diésel comparte combustible con el resto de la maquinaria pesada de la obra y evita el problema de la gasolina.
CotizarVer la línea completa con todas las especificaciones en ranas y sapos compactadores Weber MT.
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